Hola me llamo Miss Chain y me faltó el canto de un duro para quedarme atrapada en Barajas por culpa de un 'salchichón' (que para colmo ni siquiera era bueno). Y es que maldre no hay más que una (gracias a dios) y la mía, como buena maña, tiene bien interiorizado eso de que las penas con pan son menos y a fuerza de echarme de menos ha convertido el ritual de despedida en todo un arte.
Da igual cómo sea de grande mi maleta, siempre se queda pequeña. Mi maldre tiene obsesión en llenar cada recoveco, a poder ser con comida. Desde croquetas, pasando por tuppewares de tortilla, almóndiguillas, filetes empanados, latas de atún... todo un festival culinario entre pantalones, camisas y calcetines sucios. Es 'el ama del tetris maletero'. Hasta el punto de que en el último viaje por poco consigue que me quede atrapada en el aeropuerto.
Juro que dejé hecha la maleta antes de irme a la ducha y que, no con poco esfuerzo, había conseguido cerrarla. Cuando volví mi maleta se había transmutado en una distinta y rebosaba abierta a ambos lados. Sentada encima conseguí volver a cerrarla y recé a todos los santos, dioses, hadas, duendes y gnomas que no me hiciesen abrirla de nuevo.
-Maldreeeeeeeeeeeeee ¿por qué me has cambiado la maleta?
- Es que es muy pequeña, en esta va más holgadito ( yo sigo encima de la maleta haciendo malabares con mi peso para lograr derar la cremallera sudando la gota gorda)
-Pero si ya estaba cerrada y esta no hay manera ¿qué has metido?
-Nada, un par de cosillas que te habías dejado la última vez
-¿YYYYYYYY????
-Nada, un trocito de queso, pavo del que te gusta, un par de tonterías...
-Ayayayayayayayayay...Maldre que no facturo y si me hacen abrir la maleta estoy perdida
-No te preocupes, saca el maquillaje y ya está
-¿Qué maquillaje?( Por poco se me saltan las lágrimas...¡Que ya había cerrado!!!!!!!!!!)
-¡Seguro que no me has metido nada más?
-Noooo...
No sé por qué no me lo creo... pero ya voy con la hora pegada. Carrera al aeropuerto, encontrar el control, hacer la cola, despelotarme, pasar el arco, recoger la.... ¿es suya esta maleta señorita?
Mierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Cargada con las botas, los pantalones acercándose peligrosamente a las rodillas, con el cinturón en la mano, el dni en los dientes, el reloj colgando de una oreja ¿y el billete?¿dónde narices he metido el billete? Lo suelto todo encima de la cinta y me pogo a rebuscarme en los bolsillos
-¿señorita, le repito, es suya la maleta?
-Sí, ¿ha visto mi billete?
-Sí lo tiene en la mano
-A cierto gracias. ¿Qué le pasa a la maleta?
-¿Lleva usted un salchichón?
-¿un qué?
-Un salchicón, o algo así y me señala un misterioso bulto en la pantalla que escanea mi maleta
-No!...bueno nolosemimadremehahecholamaletaynosequehametido....oh tierra tragame!!!
-Abra la maleta
-No que no puedo cerrarla
-Pues dígame que es eso
- No lo se...
- Lo siento pero va a tener que abrir la maleta
Resignada y cargada con todas mis pertenencias un guarda me escolta mirándome la hucha con mi maleta a cuestas. Abro la maleta y empieszo a desplegar mis pertencias por mitad del aeropuerto. Si tener los tangas y calcetines a la vista de todos los viajeros e Barajas no es un atentado contra la intimidad y la propia imgaen que me digan qué lo es. Con todo desplegado el misterioso 'salchichón' no da señales de vida.
-Pues no se que puede ser....
Sin preguntarme ni nada el guarda empieza a manosear mi ropa, ajá! ¡Premio! las botas. Para mi vergüenza de dentro de las botas empezan a salir, tangas, bragas y calcetines sucios, un cinturón, una crema de contrabando y... un rollo de pavo al vacío, mecawen.... va a ser esto
-Está envasado al vacío, puedes llevártelo, pero la crema... (me guiña el ojo) haremos una excepción.
Y se marcha, ahí me deja con mi vida expuesta al más puro estilo mercadillo. A toda leche vuelvo a meter de mala manera todo en la bolsa... y se me escapa una sonrisita, una risita, una risotada, una carcajada, ya estoy que se me caen las lágrimas cuando aparecen unos guardias civiles muy ufanos y me piden que recoja mis pertenencias. A mí se me caen lo lagrimones y no soy la única. Cuando me alejo con mi maltrecha maleta me doy cuenta de que no soy la única que se ha echado unas risas a cuenta de las ocurrencias maternas. Menos mal que madre no hay más que una...
domingo, 8 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
Coitus interruptus
Como jode cuando te dejan a medias... en todos los sentidos. Cuando viajas da el doble de rabia porque no sabes cuándo tendrás oportunidad de volver. ¿Ah, qué pensabas que te hablaba de una noche loca de sexo? Ay querido lector...tu gozo en un pozo, hablo (en esta ocasión) de mis frustradas ansias culturetas en un viaje al país del chocolate. Ya puedes cerrar la página si quieres.
Pues séase que sea, que una vez instaladas (o casi) en nuestro palacete [la II parte de cómo conseguimos el palacio llegará, prometido], Corresponsal y yo nos fuimos de excursión a una ciudad que huele a gofres y donde los mejillones hervidos con patatas fritas son el sumun de la gastronomía local. Nos lo montamos muy bien la verdad, conseguimos llegar a todos los sitios que nos propusimos (no sin dar pocas vueltas, sobre todo en el metro, puedo recitar de memoria las paradas de la línea circular) pero el destino quiso que no hubiese forma humana de entrar en ninguna parte.
Domingo por la tarde, jarrea de mala manera y el viento nos obliga a salir por patas de la ciudad que huele a chocolate. Nos plantamos en la ciudad que huele a gofres. Intentamos ir de culturetas y visitar algún museo que nos resguarde de la lluvia. Imposible, TODO cierra a las 17.00 h. Pasamos a la faceta bohemia y aparecemos en el canillejas bruseliense en busca de un concierto de jazz. No hay nadie por la calle y los que hay dan mucho miedito. De nuevo nos dan con una verja en las narices. Tercer intento, ir a un musical. No hay.
A la cuarta irá la vencida, vamos al teatro de las marionetas. Tras subir y bajar la calle de la 'marcha de los pollos' varias veces logramos llegar al dichoso teatro de las muñequitos que...¡Cómo es festivo no hay representación! Nos quedan dos opciones, o ver la última de Almodovar en flamenco (un idioma que fácil, lo que se dice fácil, no es) o tajarnos a base de cerveza belga... ¿que creeis que pasó?
Lunes, estamos de resaca y es nuestro último día para intentar ver algo en la ciudad donde menos se trabaja del mundo (las tiendas abren de 10 a 17 con parada para comer y a las tres de la tarde o cuatro no queda nadie en las oficinas. A las siete y media la ciudad parece el pueblo fantasma) intentamos visitar el Parlamento Europeo pero oh! sorpresa! resulta que los lunes no se puede visitar. Lo dicho, que en el corazón de Europa no dan palo al agua.
Pues séase que sea, que una vez instaladas (o casi) en nuestro palacete [la II parte de cómo conseguimos el palacio llegará, prometido], Corresponsal y yo nos fuimos de excursión a una ciudad que huele a gofres y donde los mejillones hervidos con patatas fritas son el sumun de la gastronomía local. Nos lo montamos muy bien la verdad, conseguimos llegar a todos los sitios que nos propusimos (no sin dar pocas vueltas, sobre todo en el metro, puedo recitar de memoria las paradas de la línea circular) pero el destino quiso que no hubiese forma humana de entrar en ninguna parte.
Domingo por la tarde, jarrea de mala manera y el viento nos obliga a salir por patas de la ciudad que huele a chocolate. Nos plantamos en la ciudad que huele a gofres. Intentamos ir de culturetas y visitar algún museo que nos resguarde de la lluvia. Imposible, TODO cierra a las 17.00 h. Pasamos a la faceta bohemia y aparecemos en el canillejas bruseliense en busca de un concierto de jazz. No hay nadie por la calle y los que hay dan mucho miedito. De nuevo nos dan con una verja en las narices. Tercer intento, ir a un musical. No hay.
A la cuarta irá la vencida, vamos al teatro de las marionetas. Tras subir y bajar la calle de la 'marcha de los pollos' varias veces logramos llegar al dichoso teatro de las muñequitos que...¡Cómo es festivo no hay representación! Nos quedan dos opciones, o ver la última de Almodovar en flamenco (un idioma que fácil, lo que se dice fácil, no es) o tajarnos a base de cerveza belga... ¿que creeis que pasó?
Lunes, estamos de resaca y es nuestro último día para intentar ver algo en la ciudad donde menos se trabaja del mundo (las tiendas abren de 10 a 17 con parada para comer y a las tres de la tarde o cuatro no queda nadie en las oficinas. A las siete y media la ciudad parece el pueblo fantasma) intentamos visitar el Parlamento Europeo pero oh! sorpresa! resulta que los lunes no se puede visitar. Lo dicho, que en el corazón de Europa no dan palo al agua.
sábado, 17 de octubre de 2009
Historias palaciegas
Hace no tanto tiempo, en una Isla allá perdida en el mediterráneo, dos plumillas con ínfulas de princesas se lanzarón a la busca y captura de un palacio donde asentar sus pocas pertenencias. El camino fue arduo, en su periplo tuvieron que lidiar con casas en ruina, laberintos imposibles, mobilarios al más puro estilo la bella y la bestia que andaban solos se la mierda que tenían, barcos piratas, somiers de muelles comepersonas, crucifijos, cucarachas, lámparas y visillos que atentaban contra la vista, jornadas maratonianas de búsqueda... pero el peor enemigo de todos, los orcos de la tierra media majorica eran ¡¡¡LOS COMERCIALES INMOBILIARIOS!!! Seres despiadados y manipuladores, que creaban a su alrededor telas de araña como espidermans malvados, auténticos vampiros capitalistas chupanóminas al acecho detrás de cada anuncio de 'se alquila'.
Y como no, nuestras intrépidas aspirantes a princesas fueron a dar con el Saruman de los comerciales, Bernardo el castigador. Tras la apariencia de comercial-coleguita-enrollado se escondía una auténtica bestia. Como el doctor jekill y mr hyde, o un licántropo bajo la luna llena, el maquiavelo de los contratos robados, azotador con su lengua-látigo de propietarios tolilis y pseudo princesas que se creían muy astutas y avispadas.
Pero retomemos nuestra historia. Tras lo que pareció una eternidad nuestras heroínas dieron con el palacete de sus sueños, un lugar desde el que contemplar el mar, hacerse pequeñitas bajo los techos de cuatro metros, pasteles en una cocina que era como una plaza de toros y celebrar fiestas en honor de su recién estrenado castillo. Nos creíamos Matas-jaris. Todo iba viento en popa, apenas fataban unos pocos detalles cuando.... ajá! las futuras herederas del reino creyeron encontrar un pasadizo secreto que les ahorrase unos cuantos euros. Pero las princesas se fueron a dar de morros contra un muro de amenazas levantado por 'el castigador' que había enjaulado en una cárcel de presiones y papeleos a los propietarios tolilis con lecciones de moral, ética tergiversada y un código civil sacado de la manga.
Las protagonistas de esta historia no se dieron por vencidas tan fácilmente y reeprendiron su periplo. Tenía que haber por ahí más castillos para ellas, pero no aparecían en el ciberespacio. Tras jornadas maratonianas, que me río yo del camino de santiago, las pincesas, desesperadas, se dieron por vencidas y sucumbieron a los poderes del castigador. Pero la ira y los deseos de venganza de este malo malísimo no se satisfacían con la humillación pública y la ofrenda de las princesas...
CONTINUARÁ
Y como no, nuestras intrépidas aspirantes a princesas fueron a dar con el Saruman de los comerciales, Bernardo el castigador. Tras la apariencia de comercial-coleguita-enrollado se escondía una auténtica bestia. Como el doctor jekill y mr hyde, o un licántropo bajo la luna llena, el maquiavelo de los contratos robados, azotador con su lengua-látigo de propietarios tolilis y pseudo princesas que se creían muy astutas y avispadas.
Pero retomemos nuestra historia. Tras lo que pareció una eternidad nuestras heroínas dieron con el palacete de sus sueños, un lugar desde el que contemplar el mar, hacerse pequeñitas bajo los techos de cuatro metros, pasteles en una cocina que era como una plaza de toros y celebrar fiestas en honor de su recién estrenado castillo. Nos creíamos Matas-jaris. Todo iba viento en popa, apenas fataban unos pocos detalles cuando.... ajá! las futuras herederas del reino creyeron encontrar un pasadizo secreto que les ahorrase unos cuantos euros. Pero las princesas se fueron a dar de morros contra un muro de amenazas levantado por 'el castigador' que había enjaulado en una cárcel de presiones y papeleos a los propietarios tolilis con lecciones de moral, ética tergiversada y un código civil sacado de la manga.
Las protagonistas de esta historia no se dieron por vencidas tan fácilmente y reeprendiron su periplo. Tenía que haber por ahí más castillos para ellas, pero no aparecían en el ciberespacio. Tras jornadas maratonianas, que me río yo del camino de santiago, las pincesas, desesperadas, se dieron por vencidas y sucumbieron a los poderes del castigador. Pero la ira y los deseos de venganza de este malo malísimo no se satisfacían con la humillación pública y la ofrenda de las princesas...
CONTINUARÁ
domingo, 11 de octubre de 2009
Filosofía barata de andar por casa

He descubierto en el feisbuk una fuente inagotable de sabiduría. Desde el maestro yoda, pasando por las galletas de la suerte, los tréboles de cuatro hojas, las enseñanzas de la escuela de la vida de Sabina o el ingenio de los simpson. Mil y una recetas para afrontar la rutina. Me recuerda a aquellas agendas escolares que tenían una cita para cada día, pero en aquella época lo protas de las pautas del día eran Nietzche, Ghandi o Platón... hoy Padre de Familia, Fito y Mafalda han ocupado el puesto de los grandes filósofos.
Las frasecitas aleccionantes me rodean, me persiguen y me asedian. Cada día mi querido tabloide elige una para empezar el día. Sobre 'La Mesa' se erige el libro gordo de petete de las citas célebres. Hay una para cada ocasión. Nunca falla. Me sé de alguno que se lo empolla por las noches para tener siempre la última palabra. Es como el refranero moderno, sólo que los refranes solían ser bastante mas acertados.
Y es que en la vida hay instrucciones para todo, instrucciones para poner la lavadora, instrucciones para montar el microondas... uy esto me recuerda a algo ;) Hace unos años participé en una película: 'Instrucciones para una nueva vida' se quejaban de que nadie te da instrucciones para vivir la vida, te lanzan a la piscina sin manguitos. La mayoría sale a flote, algunos consiguen dar una pocas brazadas en la dirección correcta, unos pocos son capaces de bracear con estilo envidiable, son los menos, alguno acaba ahogándose y pocas veces el socorrista está mirando para echarte el salvavidas (lo del príncipe azul que te salva y te hace el boca a boca al más puro estilo David Hassenholf en los vigilantes de la play es extremadamente raro, pero he oído que veces, muy pocas, también ocurre).
Si hubiese instrucciones es muy posible que estuviesen en un idioma desconocido o, como ocurre con los muebles de ikea, fuesen ilegibles para los que, como yo, son incapaces de entender qué demonios es eso de la visión espacial (yo siempre me imagino con una escafandra y un telescopio intentnado averiguar lo que pone en el mapa) Y para qué nos vamos a engañar ¿alguien realmente se lee los malditos manuales de istrucciones? En el momento en que hice la película no lo entendí, hoy volver a verla y escuchar de nuevo esas frases repetidas hasta la saciedad retumban en mis oídos. Maldita sea, resulta que la filosofía barata que me ilumina el camino proviene de un proyecto al que dediqué más de un año de mi vida y que, en su momento, no me hizo reaccionar.
Parece que en mi libro de instrucciones falta la página en la que te enseñan a poner la mente en blanco y hacer borrón y cuenta nueva.
sábado, 3 de octubre de 2009
Mr Potato me escupe

Cuando Trini Jiménez y el departamento de Recursos Humanos del impero PJ se unen ni los guionistas de Lost les ganan en originalidad y frikismo frikuno. Con la vorágine informativa de la Gripe A y el histerismo colectivo en torno a tan macabro virus en mi empresa han decidiodo aleccionarnos con un decálogo de buenas maneras al más puro estilo barrio sésamo con Mr Potato como protagonista (con la crisis no tenemos presupuesto para contatar a Super Coco o la Rana Gustavo, su caché es demasiado alto)
Así que en el tablón de anuncios, entre el convenio colectivo (que algunos directivos utilizan en el excusado cuando se acaba el papel) y una noticia extraída de este nuestro venerado tabloide anunciado a bombo y platillo que llamar 'joputa' al jefe no es motivo de despido, se encuentra Mr Potato envirusado. El personaje de la infancia en su papel más morboso, escupiendo lapos, con los ojos desorbitados y las orejas y la nariz a punto de salir disparadas en todas direcciónes. Es de lo más siniestro.
Esta visto que nuestros queridos jefes se preocupan por nuestra salud, pero más por la suya propia. Taparse la boca, tirar los clinex después de usarlos, lavarse las manos etc. y también nos han puesto una caja de clinex y una papelera sólo para los 'kleenex' (cuando en el resto de la redacción tenemos cajas como papeleras... seguro que por poner le cartel les han dado una subvención) sin embargo en ningún momento te invitan a curarte. Lo de "si crees que tienes la Gripe ¡cógete la baja! y no contagies a tus ocompañeros" parece que ni lo contemplan. Trabaja con fiebre, suenate los mocos y no escupas (como Mr Potato) pero sobre todo ¡No abandones tu puesto de trabajo! Y luego dicen que la salud es lo primero...
jueves, 24 de septiembre de 2009
Sola ante el peligro

Las cadenas en mi vida no pueden faltar. Tampoco los grilletes que me amarran a la pata de la mesa y me esclavizan ante el teclado de mi ordenador. Miss Chain se queda sola ante el peligro. Por delante le esperan 15 días (a los que se suman los tres que van de semana) sin poder menearse de la silla. La gente se queja porque se han quedado sin trabajo por la crisis. Claro, lo acaparo todo yo. Bueno, somos unos cuantos los acaparadores, por lo que he podido saber en los corrillos de cotilleo del gimansio (después de la experiencia choricera en el pijogym he vuelto a mi torturador muscular de barrio pobre) hay peña que tiene hasta tres curros y yo me pregunto...¡¿Cómo lo hacen?!. Yo tengo uno en el que hago horas por dos profesionales y cobro como por medio... becario (vale como un becario alemán, pero un becario al fin de al cabo)
La bossa se ha puesto de parto y mi compi anda perdido por la Pampa argentina haciendo el gaucho así que a la menda le toca pringar...¡Y de qué forma! De lunes a domingo y fiestas de guardar. Al menos me han puesto a un becario (pobrete, este sí que gana una auténtica miseria) al que me toca adiestrar en mi ¿tiempo libre?.
Para más inri Corresponsal y yo no hemos lanzado a la aventura inmobiliara. Nos hacemos de hecho pareja de convivencia a la busca y captura de un psio donde vivir. Es una auténtica pesadilla. Hoy de poco soy secuestrada por una plaga de cucarachas que campaba a sus anchas por los armarios y cajones de una cocina en la que, si te atrevías a tocar algo, corrías peligro de quedarte pegada.
Entre el terror de las inmobiliarias, mi atracción fatal para los desastres (os he dicho que ya se me han roto otras gafas de sol y la chupa) y un horario laboral infinito está claro que es el momento perfecto para echar el euromillón ¿algo bueno me tendrá que tocar?
sábado, 19 de septiembre de 2009
Rayos y centellas

Los 'irreductibles' galos sólo temían que el cielo se cayese sobre sus cabeza. En los últimos días es un temor que también se ha afianzado en mí. Dadas las tormentas y mi suerte, no me extrañaría en absoluto. Tras unas lllaaaaaaaaaargas vacaciones en las que me ha dado tiempo a asistir a una boda, un funeral, un estreno (sin) alfombra roja, un exámen de inglés, numerosos cafeses y cañas estoy convencida que que mi compañero de viaje en el avión era un tuerto con muy mala leche que debió pasarse las dos horas (una y cuarto de viaje y 45 minutos deretraso) mirándome fijamente.
Desde que puse un pie en la isla las desgracias me persiguen. Como dice un buen amigo, 'nena, tienes atractivo para los desastres'. En apenas 24 horas se me rompió la cerradura de casa, la cama (ups...creo que tengo que empezar a cuidarme un poco), las gafas de sol, el coche... y de poco pierdo el móvil y la tarjeta de crédito ¿Quién da más?
Voy por partes. La cerradura se me rompió antes de marcharme de vacaciones. Mi casa se rebeló contra mí y decidió dejarme de patitas en la calle. Un señor cerrajero gordo y campechano, acompañado de su padre, un vejete de apariencia cándida (pero en el fondo un vampiro de las finanzas) me abrieron amablemente de un empujón la puerta y me desmontaron la cerradura para que no me volviese a quedar a dormir en la escalera. En total 10 minutos de trabajo y 70 euros del ala (a la hora de hacer la factura al vejete le salieron los colmillos y descubrí su verdadera identidad).
No me preocupé demasiado "Éstas cosas las paga el seguro" pensé...ay Miss Chain, Miss Chain, que ingenua eres. Lo cierto es que los de la aseguradora (estos ya son un nivel superior, una mezca entre licántropos, vampiros y makinavaja) se hacen cargo de la apertura de la puera pero no de cambiar la cerradura. Para eso tengo que denunciar que me han intentado robar y eso no cuela, si acaso el ladrón se habría compadecido de mí y me habría dejado algo. Así que vuelvo a llamar a la familia de cerrajeros-vampiro. Oculto tras el teléfono el vejete de barba blanca no finge: "serán 300 euros con el desplazamiento". A 300 por hora se me puso a mí el corazón. ¿Acaso piensan ponerme una puerta de acero?¿La van a trasladar en una furgoneta al estilo picapiedra?Por ese precio debería tener puerta y 'puerta' de discoteca mazado, vestido de negro y gafas de sol haciendo guardia en mi casa.
Armada con mi destornillador de a un euro de mi asiático de cabecera (con cabezales múltipes e intercambles, de los wenos) desmonté lo que quedaba de cerradura y me planté en la cerrajería del barrio. 40 euros y seis tornillos después tengo una flagrante y nueva cerradura que me aisle del mundo exterior.
Una vez solucionada la puerta me tumbo en la cama cuando escucho un preocupante ¡¡¡¡clonkchsssssssss! A ver, que he engordado un poco, vale, pero tampoco es para tanto leñe. Acto seguido descubro que el somier, el metal de la estructura en concreto, se ha partido en dos. En mi vena de manitas amateur engancho el rollo de cinta americana y le hago un vendaje de urgencia a la cama.En lo que resta de mes hasta que pueda comprar un nuevo somier sólo se puede dormir en esa cama, única y exclusivamente y repartiendo bien el peso para no acabar durmiendo a la japonesa. Aunque con la racha que llevo dudo mucho que me haga falta para nada más.
Orgullosa de mi nueva faceta de aprendiz de bricomanía me encamino a trabajar. Cuando me sinteo en el coche y, vaya no arranca. Uff parece que...no que no arranca. Una cosa es el bricolaje y otra muy distinta la mecánica, así que tras hacer el amago de abrir el motor y quedarme mirando con cara de idiota la maquinaria decidí coger el autobús. Por supuesto, era la batería, que cuando fui a pagar al día siguient, después de que el mecánico resucitase mi utilitario y descubriese a bocinazos que ¡¡¿tiene alarma?! me dejé la tarjeta en el taller.
Lo del móvil no os lo cuento, es demasiado absurdo.
A estas alturas tengo claro que se han alineado los planetas en mi contra, que tengo los chakras revolucionados, la mala suerte pisándome los talones, el aura de vacaciones y a mi ángel de la guarda apagado o fuera de cobertura. Como esto siga así me no me quedará más remedio que encomendarme a la bruja Norma. Mientras tanto arramblaré con todas las patas de conejo que pueda y... no mejor no intento quitarle una herradura a un caballo, no vamos a tentar (aún más) a la fortuna.
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